Menta
Mentha piperita

Menta (Mentha piperita)

 

 

Descripción
Puede alcanzar una altura de 80 cm., su base es un rizoma del que salen varios tallos de sección cuadrada y color violáceo. Las hojas son opuestas, lanceoladas, con bordes aserrados, color verde oscuro en la cara superior y más claro en la inferior. Las flores se encuentran en espigas terminales, formando inflorescencias con una gama de color que va del blanco al violeta.

Hábitat
Prospera en zonas frescas y húmedas de clima templado, con elevada luminosidad.

Parte empleada
- La parte más empleada de la planta son sus hojas.

Recolección

- Se recolectan en días soleados, antes de la floración. Tras su recolección se
secan a temperaturas no muy elevadas.
Puede realizarse con calor artificial,
pero sin sobrepasar nunca los 30º C, ya que en ese caso se evaporaría la
esencia y se perderían sus propiedades. Lo mejor es hacer una desecación a
la sombra, a baja temperatura y con buena ventilación, evitando el sol directo
para conservar el verde natural de sus hojas. Si se trituran las hojas, se
perderá la esencia.

Formas de uso

- Infusiones, decocciones, aceite esencial, vaporizaciones.

Preparación
- Infusiones: Se hecha 1/4 litro de agua hirviendo sobre dos cucharaditas de flores de menta y después de dejar reposar durante 10 minutos, se cuela.

Principales componentes
- Aceite esencial (mentol)

Uso

- Antiséptico.
- Analgésico.
- Digestivo.
Internamente: alivia la fatiga mental, el estrés nervioso y las palpitaciones.
Externamente: en forma de vaporizaciones, se emplea para la bronquitis, catarros, sinusitis, asma y tos.

Contraindicaciones
-
En ciertas afecciones de la vesícula biliar, en esofaguitis, hernia de hiato y otras alteraciones gastroesofágicas.
-
En niños menores de dos años la inhalación de vapores de esencia de menta puede provocar asfixia.

 

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